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| Mauricio Mulder Bedoya
Sin duda que producir los cambios anunciados por el aprismo y cons truir el Estado Antimperialista anunciado en 1924 nunca fue una tarea que suponíamos simple. La grandeza de Haya de la Torre tuvo en este punto, un elemento diferencial y sustantivo con respecto a las propuestas desesperadas del comunismo dogmático del siglo pasado y también de las prácticas mercantilistas puestas en marcha por décadas enteras a través de gobiernos que representaban intereses de grupos o potencias extranjeras.Por eso es que comparto la reflexión por la cual es necesario que se profundicen cada vez más las reformas tendientes a redistribuir la riqueza y generar los escenarios necesarios para que cambie nuestra historia y por ende, la dramática situación de millones de compatriotas.Ahora es cuando esta situación deviene en un mandato que honra la memoria del fundador del aprismo, porque cuando me han preguntado sobre los actos y homenajes que el Partido del Pueblo realizará por Haya de la Torre en la Fiesta de la Fraternidad, he respondido que nuevamente los pañuelos blancos colmarán el frontis de nuestra Casa del Pueblo en la avenida Alfonso Ugarte y que en el nombre de Víctor Raúl, de seguro, los hombres y mujeres libres del Perú harán un alto para recordar la grandeza del líder y del maestro, pero, más allá de esos estupendos eventos que se producirán también en muchas partes del mundo, considero que el mejor homenaje, el que esperaría el propio maestro, es el que el debe producir el gobierno popular del aprismo al exhibir como se comienza a resolver los problemas de la gente, al reducir la miseria y a generar empleo digno para los millones de compatriotas sumidos en el abandono y la exclusión.Tal vez en estos días en los que se llenen de remembranzas las páginas de los diarios y la figura de Haya de la Torre se renueve en las mentes y los corazones de los peruanos, sea un buen momento para reiterar nuestro compromiso con su obra y pensamiento, pero también sea la oportunidad para comprometer a un mayor número de peruanos en este esfuerzo que se traduce en seguir impulsando la consolidación de las tareas y los objetivos del gobierno popular del aprismo por un lado, mostrando por el otro, un partido capaz de enfrentar los retos de la modernidad, que reflexiona sobre la historia y la política, que crece y que analiza nuestra realidad desde las perspectivas de los nuevos tiempos y sin apartarse de su gloriosa herencia histórica e ideológica para seguir siendo un referente válido en la construcción del futuro. Es ese el mejor homenaje que podemos tributarle al jefe. En la fiesta de la fraternidad, a los veintinueve años de su partida. FUENTE: La Tribuna |
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